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También hubo heroínas en la retaguardia de la Primera Guerra Mundial
Cuando el caos de la guerra hace perder la perspectiva de todo, un grupo de enfermeras luchan para que el amor, la amistad y la piedad, triunfen en un mundo de hombres desalmados.
Narrativa Histórica

Ciencia Ficción

Resulta curioso que este subgénero de la narrativa de ficción haya sido menospreciado a lo largo de la historia de la literatura cuando sus valedores, como por ejemplo Isaac Asimov, eran eruditos científicos que escribían desde el conocimiento pero con la imaginación.

Los mundos futuros e imaginarios sirven para tratar temas del presente, denunciar injusticias y por qué no, como pretexto para cambiar el mundo. Que se lo digan a Orwell o Huxley que utilizaron las distopías para evitar la censura.

Las novelas de evasión producto de mentes imaginativas, están repletas de rico léxico, brillantes metáforas y excelentes recursos estilísticos.

A los reboluzing nos gusta la ciencia ficción.

Buscamos para ti, Ciencia Ficción entretenida, que engancha, que emociona.

Lo mejor de la novela de evasión para futuros lectores.

Guía del autoestopista galáctico

€10,90

Es un jueves perfecto para demoler una casa, propiedad de Arthur Dent, y desintegrar el planeta Tierra. Funcionarios del Estado, gen-te de imperturbables ideas fijas, sean empleados del ayuntamiento o tripulantes de una Flota Constructora procedente de un planeta a años luz, abren una vía de circunvalación local y una gran autopista hiperespacial. Es el momento idóneo para tomarse una copa y hacer autoestop galáctico. En peligro inminente de extinción, recurriremos a la Guía del autoestopista galáctico, gran bestseller universal. Douglas Adams creó un universo de palabras e imágenes en expansión con el humor y la Energía de la Improbabilidad como motor y combustible narrativos. Máquina de ocurrencias frenéticas y risa lisérgica, adivinó con instinto vidente un futuro de libros electrónicos, traductores instantáneos biotecnológicos e industrias dedicadas a la construcción de planetas de lujo. ¿Y si la Tierra fuera uno de esos planetas artificiales, un ordenador colosal pagado y manejado por ratones para descubrir el sentido de la existencia, y destruido cinco minutos antes de la gran revelación?